(Mercedes García). La impaciencia, se mezclaba con la curiosidad por la tarea a realizar.

image

– Profe, ¿Cuándo viene, falta mucho?

El reloj avanzaba en sentido contrario al que dictaba el tiempo de sus deseos.
Después de un trancón considerable llegó Joanna, la mamá de Ana Sofía. Entró en clase con su cesto lleno de fantásticos colores y deliciosos sabores. Todo perfectamente organizado para preparar la torta Pischinger de origen austriaco. En un momento desfilan por las mesas platos, bandejas, paletas que perfectamente alineadas, recibirán 250 gr. de mantequilla, 150 gr. de chocolate amargo y 250 gr. de crema de avellanas que bien mezclados serán puestos sobre las obleas y sobre las narices de niños y niñas.
El dulce olor viaja por todo el salón y saluda a los estómagos de los improvisados pasteleros que deseosos de «materializar» su obra maestra dieron buena cuenta de ella.

imageimage

Gracias Joanna. Los niños y niñas lo pasaron inolvidablemente divertido. La elaboración de la torta resultó fácil y, como todas las cosas sencillas, fue extraordinaria.