Este curso escolar, los niños y niñas de Infantil de cuatro años A y B y de cinco años B del C.C.E.E. Reyes Católicos han vivido una experiencia preciosa que nos ha llenado de ilusión, emoción y, por qué no decirlo, mucha ternura. A través del proyecto de E-Twinning Sweet dreams around the world, nos hemos embarcado en un viaje muy especial que nos ha llevado a conocer cómo se preparan para dormir otros niños y niñas del mundo: qué hacen antes de acostarse, qué cuentos les leen, qué canciones cantan, con quién se arropan o cómo apagan las luces al final del día.
Este proyecto nació con una idea sencilla pero poderosa: compartir nuestras rutinas más íntimas, las que nos envuelven en calma, cariño y seguridad justo antes de cerrar los ojos. Desde aquí, desde nuestras aulas llenas de risas, juegos y abrazos, nos conectamos con otras escuelas de Turquía, Rumanía, Lituania, Italia, España y Colombia; en total hemos sido 18 docentes con nuestros grupos de clase y procedentes de siete colegios en seis países diferentes; compartiendo cómo vivimos ese momento tan especial que es la hora de ir a dormir.
Y, como no podía ser de otra manera, lo hicimos con el corazón por delante. Cada día, al comenzar la jornada, nos reuníamos en la asamblea —nuestro rincón más querido— para compartir, conversar y escuchar. Allí, sentados en círculo, con los ojos bien abiertos y el alma emocionada, hablábamos de lo que habíamos descubierto: “En Italia se acurrucan con su manta favorita y les cuentan historias de dioses y héroes”, “En Turquía cantan una canción muy suave que suena diferente pero bonita”, “A mí también me gusta que mi mamá me lea un cuento antes de dormir”, es la frase más repetida cada día en la asamblea.
Los niños y niñas han sido los auténticos protagonistas de este proyecto. A través de vídeos, dibujos, dramatizaciones y juegos, han expresado con alegría sus propias costumbres nocturnas, y también han recibido con asombro y respeto las de otros. Se han reído, se han emocionado, han hecho preguntas, han encontrado parecidos y se han sentido parte de algo mucho más grande que su salón de clase.
Como maestras, no podemos estar más orgullosas de ver cómo nuestros pequeños han crecido por dentro. Porque más allá de aprender nuevas palabras o canciones, han aprendido a mirar al otro con curiosidad, con empatía y con respeto. Han comprendido que, aunque hablemos idiomas distintos, tengamos costumbres diferentes o vivamos al otro lado del mar, todos los niños y niñas del mundo comparten algo en común: el deseo de terminar el día con una historia bonita, una canción suave, una voz que les diga “buenas noches” y un beso que les asegure que todo está bien.
Sweet dreams around the world ha sido un regalo para todos: para ellos, para nosotras y para las familias que, con tanto cariño, han acompañado cada paso de este proyecto. Gracias por abrirnos la puerta de sus casas, por compartir con nosotros esos momentos tan íntimos y por permitirnos soñar juntos, desde Turquía, Rumanía, Italia, Lituania, España y Colombia, con un mismo cielo estrellado sobre nuestras cabezas.
Y ahora que el proyecto termina, sabemos que algo ha cambiado: nuestros niños ya no solo sueñan con dragones, hadas o astronautas… ahora también sueñan con nuevos amigos, con otras lenguas, con otras culturas y con otros cuentos. Y eso, sin duda, es el principio de una educación que toca el alma.
Gracias por soñar con nosotros.




Créditos: María Asensio Calzada. Profesora Educación Infantil.
