Un problema candente de la bioética hoy día, y radicalmente vigente en España y en Colombia es el de la maternidad subrogada. Hay personas que entienden la gestación subrogada como un derecho que pueden utilizar si cumplen los requisitos para ello. Estos requisitos se limitan a contar con los recursos necesarios para poder para el procedimiento. Sin embargo, el Comité de Bioética de España, organismo que asesora al Gobierno en materia relacionadas con la ética y la salud, pide prohibir la maternidad subrogada al considerar que todo contrato de gestación entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor. Encontramos una colisión de derechos entre quienes se arrogan el derecho a ser padres por “alquiler” y quienes consideran que la subrogación atenta contra la dignidad de la madre natural, del bebé, de otras madres que deciden que se utilice su cuerpo y contra las prestaciones médicas de los países que lideran esta práctica. Debatiremos, a la luz de la bioética ese conflicto de derechos y las distintas posiciones al respecto.
Las condiciones de las clínicas de las madres gestantes están en el ojo de mira por las condiciones a las que se pueden ver sometidas las madres. Los sistemas de salud de los países líderes en gestación subrogada entran en crisis pues los recursos se destinan a la gestación subrogada que tiene enormes beneficios. Hay madres gestantes que son abandonadas por las parejas si el bebé tiene alguna característica fuera de la normalidad. Ello nos debe hacer pensar. Igual que los deseos de las parejas que, sin poder hacerlo de forma natural, pretenden tener un hijo sin tener que pasar por el proceso de adopción. Y no podemos olvidar los trámites y obstáculos legales. Entorno a todo ello, analizaremos cómo el concepto de dignidad puede aportar luz sobre el asunto para así, poder acercarnos a una solución universalmente válida al problema de las «madres de alquiler».
