(Salomé Restrepo Hernán ,alumna de 2º Bachillerato). Los días sábado 10 y domingo 11 de junio algunos de nuestros profesores y profesoras del centro tuvieron la oportunidad de compartir una experiencia que los alumnos y alumnas ya hemos experimentado: construir una vivienda de emergencia para John y Alejandra, una familia beneficiaria de TECHO.

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El primer día emprendimos viaje a las seis de la mañana hacia el barrio Recuerdo en Ciudad Bolívar con el objetivo de construir una vivienda de 3×6 metros. A nuestra llegada, luego de un largo y duro descenso, cargamos con el mercado para los dos días, bolsas de agua, maletas y herramientas y nos encontramos con una familia cariñosa que nos recibieron con los brazos abiertos. Comenzamos a trabajar y a desmontar el “ranchito” con frío y goteras. Luego, vino la parte más difícil de la construcción: abrir los huecos para los doce pilotes con llagas en las manos, sudor y un profundo cansancio. Luego de una dura jornada, llegó el momento del almuerzo, comimos unas deliciosas lentejas con arroz, chorizo y huevo frito, preparado por Alejandra, quien nos deleitó con su sazón. El jornada continuó hasta las cinco de la tarde cuando, muy cansados, emprendimos viaje de vuelta al colegio.

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A las nueve de la mañana del domingo ya estábamos de nuevo trabajando. Esta vez llegamos cargados de comida, ropa, vajilla y un delicioso pastel. Luego de terminar los pilotes, iniciamos el levantamiento de la vivienda, proceso muy difícil ya que tuvimos que bajar los pesados paneles en unas condiciones muy duras. Además, justo cuando se colocaba el techo de la casa comenzó una fuerte tormenta lo que nos obligó a refugiarnos en un lugar seguro. Sin embargo, tuvimos que seguir trabajando cuando las condiciones meteorológicas todavía no habían mejorado.

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La familia beneficiaria durante la inaguración de la vivienda

Para la inauguración de la vivienda se dijeron unas palabras alentadoras a la familia, se les entregó un diploma y se cortó una bandera de Colombia, símbolo de que la casa oficialmente pertenece a la familia. Este fue un momento muy emotivo no sólo para la familia beneficiaria, sino también para el profesorado que aprendió mucho de la experiencia.

Ahora que este curso finaliza, quiero agradecer al colegio por confiar en TECHO y en el trabajo realizado por Álvaro Amaya y por mí, Salomé Restrepo, que con mucho esfuerzo hemos trabajado durante todo el curso para que esto se pudiera hacer realidad. Aprovecho para dar un mensaje de ánimo a todos aquellos que quieran formar parte de este proyecto. Nada más queda por mencionar que: ¡CUMPLIMOS EL SUEÑO DE UNA FAMILIA!

Tenemos la esperanza de que cambie la realidad de Colombia dando una vivienda digna a las familias que lo necesitan.

Gracias REYES. Gracias TECHO…