Durante el primer trimestre, el alumnado de 1.º A y 1.º B de ESO del Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos ha viajado, sin salir del aula, a una selva amazónica muy particular: la de Supervivientes detrás de las cámaras, obra del escritor Arturo Padilla de Juan. Acompañados por la profesora Sara Castro y el profesor Sergio Martín, han leído la novela desde la plataforma eLeo del Ministerio de Educación, herramienta que ha facilitado el acceso al texto, la lectura guiada por capítulos y el trabajo autónomo del alumnado en formato digital.
Más allá de “leer un libro”, la experiencia se ha diseñado con un enfoque plenamente competencial: desarrollar la comprensión lectora, el pensamiento crítico ante los medios de comunicación, la toma de decisiones responsables y el trabajo cooperativo. Todo ello, en diálogo constante entre España y Colombia, con la selva amazónica como escenario común imaginado.
eLeo: una selva de palabras bien cartografiada
La lectura se ha realizado íntegramente a través de eLeo, la biblioteca digital del Ministerio. Esta plataforma ha permitido que el alumnado accediera a la obra desde distintos dispositivos, con opciones de subrayado, anotaciones y marcadores, lo que ha facilitado un seguimiento individualizado del proceso lector.
Además, eLeo ha favorecido la inclusión: el ajuste de tamaño de letra y la posibilidad de releer fragmentos en cualquier momento han ayudado a los distintos ritmos de lectura del grupo. La novela se ha convertido así en un “texto vivo” al que se volvía una y otra vez para comentar, debatir y tomar decisiones.
Primera actividad: El dilema del superviviente
Tras la lectura de los primeros capítulos, el aula se transformó en un plató de decisiones. En la actividad “El dilema del superviviente”, el alumnado trabajó en equipos para enfrentarse a situaciones límite inspiradas en la novela: el hambre, la trampa de Valverde o la presión constante de las cámaras. Cada grupo, formado por cuatro estudiantes y con una persona portavoz, debía debatir y llegar a una decisión unánime ante los dilemas planteados.
La secuencia se organizó en varias fases:
- Introducción: el profesorado situó al alumnado “dentro” del programa de supervivencia, recordando escenas clave de la novela.
- Rondas de dilemas: cada equipo recibía tarjetas con situaciones conflictivas y disponía de un tiempo limitado para debatir qué haría y por qué.
- Puesta en común: las portavocías exponían sus decisiones y, en la pizarra, se iban recogiendo las opciones más llamativas para analizarlas juntos.
Con esta dinámica de juego de rol, se han trabajado la comprensión lectora, la competencia social y cívica y la capacidad de argumentar, escuchar y ceder. El alumnado, convertido en “concursante”, ha tenido que sopesar consecuencias éticas, emocionales y prácticas antes de decidir.
Segunda actividad: Producción en crisis: diseñemos la salida
Si en la primera actividad el alumnado era concursante, en la segunda se puso detrás de las cámaras. En “Producción en crisis: diseñemos la salida”, los grupos asumieron el rol de equipo de producción del programa después de la rebelión: los participantes huyen selva adentro y retienen a un miembro del equipo. Toca gestionar la crisis.
En equipos mixtos, el estudiantado debía:
- Analizar la situación identificando los problemas clave: seguridad del cámara y de los concursantes, conflicto ético, imagen pública y audiencia.
- Elaborar un plan de crisis respondiendo a preguntas como:
¿Cómo negociar la liberación del rehén?
¿Cómo proteger a todas las personas implicadas?
¿Qué mensaje lanzar al público para no perder credibilidad?
¿Qué cambios introducir en el formato para evitar que se repita? - Presentar su propuesta en una breve exposición oral, con una persona portavoz designada por cada equipo.
El cierre de la actividad se realizó con un debate guiado sobre ética de los medios, espectáculo televisivo y responsabilidad de quienes diseñan formatos de entretenimiento. Se trabajaron así la competencia en comunicación lingüística, la competencia ciudadana y la competencia emprendedora: no se trataba solo de “apagar el incendio”, sino de repensar el programa desde valores de respeto y cuidado.
Tercera actividad: Bibliorrecomendaciones, de lectoras y lectores a prescriptores
El tercer pilar del proyecto han sido las bibliorrecomendaciones, una propuesta en la que el alumnado se convierte en prescriptor de lecturas. A partir de Supervivientes detrás de las cámaras, las chicas y los chicos prepararon breves videorrecomendaciones para animar a la lectura de la novela.
Esta actividad ha permitido trabajar la competencia digital, la expresión oral y la educación literaria desde un formato cercano al mundo adolescente: pequeñas cápsulas tipo booktuber con tono espontáneo, pero planificadas y evaluadas.
Conversar con el autor: cerrar el círculo lector
Como broche de oro, se organizó un conversatorio en línea con Arturo Padilla de Juan, autor de Supervivientes detrás de las cámaras. Lejos de una simple ronda de preguntas, la sesión se convirtió en un auténtico diálogo lector, fruto del trabajo previo del alumnado en torno al género de la entrevista y a la preparación de cuestiones pertinentes, claras y bien estructuradas.
A partir de las inquietudes recogidas, las chicas y los chicos quisieron ahondar en los entresijos del proceso creativo: cómo nace una idea literaria, cuánto tiempo requiere dar forma a una novela juvenil o qué partes del trabajo de escritura resultan más complejas para un autor. También mostraron interés por el escenario selvático de la obra, preguntando por las fuentes de documentación, el grado de realismo de las descripciones y la inspiración que llevó al escritor a situar la acción en un entorno tan potente como la Amazonia.
El encuentro permitió además reflexionar sobre la construcción de personajes, la crítica a los medios de comunicación y el tratamiento del sensacionalismo televisivo, temas que el alumnado relacionó directamente con los dilemas éticos que habían trabajado en clase. No faltaron las preguntas más personales: sus lecturas favoritas, sus inicios como escritor, o los consejos que podría ofrecer a jóvenes que sueñan con contar historias.
El resultado fue un cierre de proyecto profundamente motivador. El alumnado descubrió que detrás de cada libro hay una persona que duda, investiga, reescribe y se emociona. Y, sobre todo, comprendió que leer también es conversar: abrir una puerta para que el autor entre al aula… y para que ellos salgan al mundo de la literatura con más preguntas y más ganas de seguir leyendo.
Así lo contó el mismo autor en su blog:
Lo que nos llevamos de la experiencia
La lectura de Supervivientes detrás de las cámaras desde la plataforma eLeo, acompañada de estas tres actividades fundamentales —el juego de rol “El dilema del superviviente”, la actividad competencial “Producción en crisis: diseñemos la salida” y el proyecto Bibliorrecomendaciones— ha demostrado que la literatura juvenil puede ser un eje vertebrador de aprendizaje competencial en 1.º de ESO.
El alumnado ha leído, sí, pero también ha debatido, ha tomado decisiones, ha diseñado planes de crisis, ha recomendado libros y ha dialogado con un autor de carne y hueso. En definitiva, ha ejercido la ciudadanía crítica desde la ficción, descubriendo que, detrás de las cámaras y de las páginas, siempre hay preguntas importantes sobre cómo queremos mirar el mundo… y cómo queremos contarlo.
Créditos: Sara Castro Quintás y Sergio Martín Jiménez. Departamento de Lengua y Literatura.

